martes, 15 de noviembre de 2011

Las apariencias engañan - Dulce Cautiva

Una noche más como otras tantas, el hombre se fundió con la naturaleza que lo rodeaba, oculto entre las sombras. Parecía formar parte de aquél lugar, tan sombrío, tan oscuro y siniestro. Ese era su principal objetivo, pasar desapercibido para poder acechar a su próxima víctima. Una vez más estaba de caza, como llevaba haciendo en sus miserables años de vida, unos largos e intensos años. Su existencia superaba los más de mil malditos años, siempre con la misma sed que lo consumía y acompañaba cada día, cada instante, cada noche, cada segundo... y sólo había una manera de saciarla.

Conteniendo la respiración y haciendo el menor ruido posible, Alex observó a una joven muchachita que salía de una discoteca concurrida. Iba hablando por el teléfono móvil, sonriendo alegremente. Su femenina voz y su risa inocente, lo envolvieron, llenando de melodía sus sensibles oídos desarrollados. El olor de su perfume y de su sangre inundaron sus fosas nasales, aumentando su apetito a tal punto que rozaba la locura extrema. ¡Tenía tanta sed!.

Con paso sigiloso y silencioso, Alex fue tras ella, siguiéndola en la distancia sin que fuera conscientes de su presencia. No sabía que un depredador nocturno se ocultaba muy cerca de su persona, esperando la ocasión perfecta para atacar. La vió girar por una calle que daba acceso a un callejón igual de lóbrego que el anterior, a la vez que cortaba la comuniación y se guardaba el teléfono en su bolso. Ahora que aquella zona era menos iluminada y solitaria, la muchacha pelirroja avanzaba a paso ligero, introduciéndose más todavía en el oscuro callejón, sin saber que se metía en la boca del lobo...

Se la veía tan indefensa, que el vampiro se felicitó así mismo por haber encontrado un ejemplar así. Le gustaba las mujeres endebles, con ese aire de inocencia que tanto le excitaba. Sin dudas, iba a disfrutar con ella. Por ello, no perdió tiempo alguno y la siguió, guardando las distancias y calculando su próximo movimiento. No muy lejos de allí había un coche aparcado en el lado derecho de la calle, se trataba de un Ford Focus gris metalizado. Las luces de los intermitentes fueron accionados por un periodo breve de tiempo, cuando la pelirroja presionó el botón del mando a distancia. Durante esos escasos segundos, Alex quedó momentáneamente cegado, ya que poseía una vista demasiado desarrollada y los cambios bruscos de luz le molestaban. Y antes de que la mujer alcanzara a abrir la puerta, Alex la sujetó del brazo izquierdo y la obligó a girarse, para quedar enfrente de él, de un depredador, de una criatura de la noche...

El grito que amenazaba por salir de la garganta femenina, fue silenciado por la amplia mano del vampiro. Ahora tenía el cuerpo de la joven apresionando contra el suyo, con un brazo rodeándole la cintura y una mano sobre su boca. En sus oídos retumbaba el eco de los fuertes latidos del corazón de la humana, que bombeaba a gran velocidad, con frénesis, debido al miedo que la inundaba. Su delicado cuerpo temblaba entre sus musculosos brazos, pero repentinamente dejó de forcejear, de intentar gritar o huir de sus garras. En cuanto sus ojos se clavaron en los de él, quedó totalmente hipnotizada y a su merced. Esa era una de las grandes ventajas de ser un vampiro, un ser antinatural; él podía cautivar a cualquier mortal con sólo una de sus penetrantes y miradas color ámbar.

Sus ojos brillaban intensamente, reflejando la luz de la luna que bañaba la ciudad en esa noche calurosa de principios de verano. Una sonrisa ladeada cubrió su rostro masculino, de severos rasgos duros y a la vez, bellos. Era un espécimen muy atractivo y hermoso entre los suyos, con su larga melena rubia y su cuerpo musculoso de casi dos metros de estatura. Nunca había tenido problemas para ligar, o para atraer a sus víctimas; pero esa noche estaba demasiado sediento y no podía perder más el tiempo, tenía que actuar y rápido. Ya no era sólo para saciar su maldita necesidad, que le hacía arder la garganta y padecer un fuerte dolor en las entrañas... no, lo hacía también por el bien de su víctima. Un vampiro en su condición, podría perder los estribos y cometer una locura si no saciaba pronto su sed. No sería la primera vez en su larga y extensa vida que, muy a su pesar, había acabado con la vida del desafortunado humano que había caído en sus manos. A veces eso pasaba, empezabas a beber con fuertes e intensos tirones de la vena sangrante, sin controlar la cantidad substraída y cuando te venías a dar cuenta, lo habías dejado drenado, totalmente seco.

Ahora que tenía a la pelirroja bajo su hechizo vampírico, Alex la tomó entre sus fuertes brazos y la llevó al otro callejón, donde sabía que tendrían privacidad al estar entre dos edificios abandonados. Nadie pasaría por allí a interrumpirlos. Lentamente la dejó de nuevo en el suelo, apoyada contra la fría y gris pared del viejo inmueble más cercano. Se separó lo justo para poderla observarla como era debido, aún no había estudiado minuciosamente la mercancía y sentía curiosidad.

La muchacha de no más de veinte años, llevaba puesto un vestido negro, de esos que se adhieren a la piel y dejan a la vista la forma de sus redondas y numerosas curvas. Sus pechos no eran pequeños, pero tampoco demasiado grandes. Aparentemente parecían firmes, pesados y presumiblemente de suave textura. Lo que más le gustó al hombre de su físico fueron sus largas piernas, que parecían no terminar nunca. Esperaba que su sangre fuera tan apetecible como su hermoso cuerpo.

Ante la mirada atenta de la mujer, Alex se acercó a ella con paso decidido, acortando los escasos dos metros de distancia que los separaban. Ahora su enorme e imponente cuerpo cubría al de la joven, que era mucho más pequeño y delicado que el suyo. Y antes de que ella pudiera reaccionar ante su cercanía, la besó. Ella bajo su embrujo, se dejó llevar. Poco después, Alex separó su boca de la suya, rompiendo el beso. Luego comenzó a lamerle la barbilla con su experta lengua, descendiendo lentamente hacía abajo, recorriendo por el elegante y esbelto cuello de la mujer.

Los afilados colmillos perforaron profundamente la tierna piel de la mujer, produciendo unos pequeños orificios por donde comenzaban a salir su deliciosa sangre con un sabor peculiar. Alex tragó con avaricia, con ansías y avidez. Dejó que el espeso líquido rojo se derramase por su garganta, calmando su sed y apaciguando el dolor de sus entrañas. Mientras, la pelirroja se abrazaba a él y se dejaba llevar. Él continuó dándole largos tirones a su vena, mientras su garganta trabajaba tragando sin pausa de esa sustancia tan maravillosa y distinta a la que había probado hasta ahora.

Al terminar de darse el festin, lamió las pequeñas heridas producidas por su mordedura para que cicatrizaran y se separó de ella.

-Tu sangre es diferente... tiene un sabor extraño, pero delicioso -le dijo él pensativo-, ¿que eres?.

Antes de que ella respondiera, algo afilado y duro le atravesó la espalda, asomándo la punta del mismo por debajo de sus costillas. Alex miró con asombro hacia abajo, donde la punta de una estaca de madera asomaba llena de sangre. Sus piernas se les doblaron y cayó de rodillas. Con la vista algo nublada, pudo ver como un hombre de constitución delgada se ponía delante de él y agarraba de la mano a la muchacha que observaba la escena con demasiada tranquilidad.

-Ella es una híbrida, como yo -dijo el recién llegado-. Los dos somos cazadores de vampiros y tú has sido nuestra siguiente víctima.

Antes de que el vampiro moribundo pudiera reaccionar, observó con estupor cómo la mujer sacaba de su bolso una segunda estaca y se la clavaba directamente en el corazón. Entonces, todo se volvió negro.

-Vámonos Eloisa, por hoy ya hemos acabado.

Y en silencio, los dos hermanos se largaron de aquél lugar, dejándo el cuerpo inerte de Alex tirado en el asfalto.





FIN


Un relato muy sensual, y si no es porque di como cindición que tenía que ser para mayores de 16, habría pensando que terminaría como uno para mayores de 18. XD me gustó mucho, pero (siempre hay peros xD) considero que el final es muy abrupto, yo habría explorado un poco más a los hermanso, contando un poquito más de su historia de vida o algo así.

Aun así muy bueno y gracias a Dulce por paticipar





2 comentarios:

  1. Me alegro mucho preciosa que te gustara el relato. Déjame decirte que te doy la razón, debí hablar más de los hermanos o al menos, de sus sentimientos... pero bueno.

    Un besito guapa y hasta otra!, muak!!!

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  2. Es un buen relato, me ha gustado su sensualidad, que como dice Nadia probablemente habría terminado en algo más de no ser por la limitación.
    Un beso enorme a las dos!

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